lunes, 30 de abril de 2012

La Chiquita - II Parte



El Candado

Había pasado algunas noches, o tal vez solo fue una, cuando me encontré de nuevo frente a la última puerta. Esta vez vi que a mi izquierda había un gran ventanal.
            A través de sus sucios vidrios pude distinguir el contorno de los árboles más cercanos y una pequeña construcción. Supuse que era la casa de los vecinos y la distorsión del vidrio la hacía ver mucho más cerca o era una extensión de la nuestra. No me atrevía a salir a averiguarlo.
            De pronto me encontré tratando de adivinar siluetas humanas afuera y, sin saber si realmente estaba detrás de mí, volví a preguntar.

-       Mami, ¿quién vive ahí? – y señalé la puerta sin volverla a ver.
-       La chiquita, la hija de los vecinos. – contestó a mis espaldas y luego desapareció entre las sombras.

Dejé la ventana y caminé hacia la puerta. Estaba cerrada con un candado, era grande pero unas seis décadas más joven que la aldaba que cerraba.
Cuando intenté tocarlo, una sombra apareció justo al lado de mi cabeza desde el otro lado de la ventana. Mis nervios no soportaron la sorpresa y tiraron mi cuerpo contra la pared contraria.  Desde el suelo, mis ojos se fijaron en la ventana tratando de adivinar los detalles de aquel rostro.
El grito nunca salió de mi garganta.

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Por Marqo Adrián

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