martes, 1 de mayo de 2012

La Chiquita - III Parte




El Viento

Había envejecido. Aquella semana ya había hecho mella en todos y ahora teníamos rostros de viejos sabios. Yo aún deambulaba solo por los vericuetos de aquella casa infinita y terminé, como siempre, en la puerta de La Chiquita.

-       Mami, ¿quién vive ahí?
-       Qué triste, ¿verdad?, los vecinos dejaron a la chiquita aquí sola. – me dijo desde alguna parte de la casa.

La puerta no tenía candado.
Mi razón impedía que levantara el brazo y empujara la puerta, con el rabillo del ojo vigilaba la ventana sin atreverme a asomarme y la nuca registraba cualquier movimiento detrás de mí en aquel largo pasillo.
La casa crujía. Los vientos habían aumentado su velocidad y todas las noches oíamos los lamentos de los árboles y el techo.
Esperé.
La puerta se abrió con el viento.
Entré.

No hay comentarios:

Publicar un comentario