miércoles, 9 de febrero de 2011

El Ministerio de la Fantasía


El ministerio más importante del gobierno de mi cerebro es el Ministerio de la Fantasía, así como lo leen.
            Cuando era un niño solía jugar con mi hermana con los peluches, todos tenían personalidad, nombre, había historias de pareja entre peluches y hasta nos daba ataques de risa por lo que a alguno se le ocurriera decir. También construía pistas enormes para mis autos con el único fin de comunicar las casas de cada uno de ellos, en algún momento llegué a contar unas cinco decenas de autos pequeños y cada uno tenía personalidad. Era obvio que el auto naranja, el único de ese color, era malvado y que el tractor que venía en los Lego® era un ancianito, ya murió de viejo.

            Ayer en la noche le leí a Andrey, mi hermano menor, uno de los cuentos incluídos Los Cuentos de Beedle el Bardo, el libro que Hermione heredó de Dumbledore y tradujo de las runas antiguas a inglés. Bueno, yo le traduje de inglés al español y lo iluminé con conocimiento antiguo. Al final le hice un par de preguntas a Andrey y empezamos a discutir el cuento, y él me preguntó algo sobre los muggles (no magos) y mi respuesta fue más o menos así: es que antes, e incluso ahora, algunos magos creen que los muggles son inferiores a nosotros y que no tiene sentido verlos como iguales y convivir con ellos. 
            Andrey entendió a la perfección.
            No, no estoy rompiendo ninguna regla del Estatuto Internacional del Secreto de los Brujos de 1692, una bruja maravillosa hizo que se modificara el estatuto, se llama Joanne Rowling.
            La fantasía es un motor, al menos lo es para mí. Vivir siempre tan apegado a la realidad y señalar lo feo y realista es completamente absurdo, desde mi fantástico punto de vista. Soñar cosas improbables, imaginar despiertos, crear situaciones raras cuando se habla con los amigos, las bromas exageradas y los juegos  son tan importantes que deberían contemplarse dentro de las señales de vida.
            “Presión arterial, bien. Temperatura, bien. Respiración, regular. Construcciones fantásticas absurdas y completamente incomprensibles para mentes ajenas, perfecto.” Así sí sería lindo ir al doctor y se no dejaría nada por fuera.
            Seré loco, pero feliz. Le invito a explorar el Ministerio de la Fantasía de su cerebro (y si no hay pues fúndelo, es necesario), normalmente está cerquita del Ministerio de la Felicidad y del Ministerio de las Artes, les va a parecer lindísimo y les va a servir montones. La entrada es gratuita para locales (usted) y muy cara para extranjeros, de todos modos no van a entender muy bien qué demonios es lo que tiene ahí metido.
            Engorgio sus mentes y déjense llevar, ya sea por Snape, R2D2, por Niebla (el perrito del abuelito de Heidi), Nat Blake, Yuna, Jack Sparrow, Santa Clauss o Clara del Valle y verán que sus días van a ser mucho más lindos y sus sonrisas mucho más inocentes.



          

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